El debate sobre las criptomonedas en República Dominicana suele girar en torno al precio, pero los datos de un nuevo estudio apuntan a algo más profundo: casi ocho de cada diez personas las conocen y apenas una de cada siete las ha usado. Entender por qué los dominicanos no usan criptomonedas, pese a conocerlas, es el verdadero reto.

Encuesta en Santo Domingo sobre por qué los dominicanos no usan criptomonedas pese a conocerlas

Por qué los dominicanos no usan criptomonedas: el dato que lo resume

El 78,7% de las personas encuestadas en Santo Domingo afirma conocer las criptomonedas, pero solo el 14,2% ha realizado alguna transacción. Esa distancia entre saber y hacer —una brecha de adopción de más de 60 puntos— es el hallazgo central del estudio que recoge estos datos. No es un problema de difusión: el mensaje llegó. Es un problema de conversión, y sus causas son cinco.

1. Educación financiera: conocer el nombre no es entenderlo

Más de la mitad de los encuestados se declara poco o nada familiarizada con el funcionamiento real de las criptomonedas. Reconocen la palabra “Bitcoin”, pero no saben qué la respalda, cómo se custodia ni en qué se diferencia de una estafa. El reconocimiento de marca corre muy por delante de la comprensión técnica, y nadie incorpora a su vida financiera algo que no entiende. Mientras la educación financiera básica —presupuesto, ahorro, riesgo— siga siendo una asignatura pendiente, la capa adicional que exige el mundo cripto seguirá frenando la adopción.

2. Barreras tecnológicas

Instalar una billetera, resguardar una frase de recuperación, distinguir una red de otra y completar un primer envío todavía se percibe como complejo. A eso se suman fricciones propias del país: una bancarización incompleta, conectividad irregular y los apagones, que afectan a cualquier servicio que dependa de estar siempre en línea. La tecnología existe y ha mejorado, pero la experiencia de usuario aún no es lo bastante sencilla para el ciudadano promedio.

3. Percepción de riesgo

Cerca del 39% considera que las criptomonedas son “nada seguras”. Es una barrera emocional tan poderosa como cualquier obstáculo técnico: las historias de fraudes y proyectos fallidos pesan en la memoria colectiva. Esa desconfianza, que analizamos a fondo en nuestro artículo sobre la confianza de los dominicanos en las criptomonedas, explica por qué incluso quienes las conocen prefieren mantenerse al margen.

4. Disponibilidad de comercios

El interés en pagar con cripto existe, pero hace falta dónde gastarla. La buena noticia es que la red crece rápido: según BTCMap, el país pasó de 41 comercios que aceptaban Bitcoin en 2024 a más de un centenar en 2025, repartidos entre Santo Domingo, Samaná, Punta Cana, Santiago y Puerto Plata, e incluyen restaurantes, colmados, farmacias, gimnasios y hoteles. Aun así, esa cobertura sigue siendo mínima frente a los miles de establecimientos del país, por lo que para la mayoría de la gente todavía no hay casos de uso cotidianos, como explicamos en por qué los dominicanos quieren pagar con cripto pero aún no lo hacen.

5. Cómo se compara con el resto de América Latina

El rezago dominicano se entiende mejor mirando a la región. Según el índice de adopción de Chainalysis, América Latina creció un 63% interanual y es una de las zonas más dinámicas del mundo. Brasil lidera con más de 318.000 millones de dólares en valor recibido y unos 30 millones de usuarios; en Argentina y Venezuela, la criptomoneda no es una moda, sino un refugio frente a la inflación y la devaluación. El Salvador, por su parte, la convirtió en moneda de curso legal. Frente a esos casos, donde la necesidad económica empuja la adopción, la República Dominicana llega con una economía más estable: el incentivo es menos urgente, y eso también explica por qué el salto del conocimiento al uso es más lento.

Cómo cerrar la brecha

La hoja de ruta que dibujan estas cinco causas es clara: educación que convierta el reconocimiento superficial en comprensión real, una experiencia de usuario más sencilla, confianza construida con transparencia, más comercios donde usarlas y reglas que den seguridad —una demanda que conecta con el debate sobre una Ley de Activos Digitales—. Para quien quiera empezar, el primer paso es entender cómo comprar Bitcoin de forma segura. La brecha entre el 79% que conoce y el 14% que usa no es un fracaso: es la lista de tareas pendientes del ecosistema dominicano.

El factor tiempo juega a favor. La adopción regional crece a doble dígito y la infraestructura local —cajeros, exchanges y comercios— se expande cada año. Si la educación financiera acompaña ese crecimiento, la República Dominicana tiene la oportunidad de pasar de espectadora a protagonista, evitando además los errores que ya cometieron otros mercados de la región. La brecha de hoy puede convertirse en la ventaja de mañana.

Este contenido tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera. Invertir en criptoactivos conlleva riesgos, incluida la posible pérdida total del capital.

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