El enfrentamiento tecnológico entre China y Estados Unidos volvió a escalar esta semana, luego de que el Centro Nacional de Respuesta a Emergencias por Virus Informáticos de China (CVERC) denunciara que el gobierno estadounidense habría tomado posesión de 127.000 bitcoins (BTC) —valorados en unos 13.200 millones de dólares— supuestamente robados a una empresa minera china durante un ataque informático ocurrido en 2020.

El informe del CVERC, difundido por el diario estatal Global Times, sostiene que el ataque fue ejecutado por una organización de ciberespionaje con vínculos estatales y que los fondos sustraídos terminaron bajo control de autoridades estadounidenses. Según el organismo, la incautación no fue una acción judicial ordinaria, sino parte de una operación encubierta en la que habrían participado los mismos actores responsables del robo inicial.

Un ataque que marcó a la industria minera china

El incidente se remonta a 2020, cuando la empresa LuBian Mining Group —una de las mayores operadoras de minería digital en China— reportó la pérdida de una cantidad significativa de bitcoins a raíz de un ataque informático. Los fondos sustraídos permanecieron inactivos durante varios años, hasta que, en 2024, las direcciones vinculadas al robo comenzaron a mover los activos hacia nuevas billeteras.

La empresa de análisis blockchain Arkham Intelligence rastreó esas transacciones y detectó que parte de los fondos habían sido enviados a direcciones que, según sus registros, están bajo control del gobierno de Estados Unidos. Este hallazgo alimentó las sospechas del CVERC de que la incautación anunciada por el Departamento de Justicia formaba parte de una maniobra más compleja.

En su informe, el centro chino también menciona al empresario Chen Zhi, presidente del conglomerado Prince Group de Camboya, quien ha sido acusado por tribunales estadounidenses de dirigir un esquema de fraude con activos digitales. Las autoridades chinas afirman que parte de los fondos vinculados a su red coinciden con los bitcoins robados a LuBian.

Estados Unidos niega irregularidades

Desde Washington, las acusaciones fueron calificadas de infundadas. Portavoces del Departamento de Justicia aseguraron que la incautación de los 127.000 BTC fue el resultado de una investigación sobre delitos financieros y que los activos permanecen bajo custodia judicial. “Se trató de una operación legal, transparente y coordinada con socios internacionales”, señaló un comunicado.

China, en cambio, considera el episodio una provocación diplomática y un ejemplo del uso “abusivo” del poder tecnológico por parte de Estados Unidos. En declaraciones reproducidas por la prensa estatal, el CVERC advirtió que este tipo de acciones “socavan la confianza global en la cooperación en materia de ciberseguridad y ponen en riesgo la estabilidad del ecosistema digital internacional”.

Rivalidad digital en aumento

El caso emerge en un contexto de fuerte competencia entre ambas potencias, especialmente en sectores estratégicos como la inteligencia artificial, los semiconductores y la seguridad informática. Analistas consultados por medios especializados señalan que este nuevo choque refuerza la percepción de que la tecnología —y ahora también los activos digitales— se ha convertido en un terreno clave de la disputa geopolítica global.

Ni la Casa Blanca ni el Departamento de Justicia han ofrecido detalles adicionales sobre el destino de los bitcoins incautados. Por su parte, Pekín insiste en que el caso será llevado a instancias diplomáticas, mientras los analistas advierten que el episodio podría marcar un precedente en la relación entre soberanía digital, propiedad de activos y poder estatal en el ámbito de Bitcoin.

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