El mercado de las stablecoins ha dejado de ser un componente periférico para transformarse en una herramienta estructural de la economía digital en América Latina. Según datos recientes de la firma de análisis RWA.xyz, el mercado global de estos activos superó los USD 300.000 millones a mediados de marzo de 2026, alcanzando a más de 236 millones de usuarios en todo el mundo.
Este crecimiento refleja un cambio de paradigma en la región, donde la adopción ya no responde principalmente a la especulación de mercado, sino a la búsqueda de estabilidad frente a la inflación y las limitaciones de los sistemas financieros tradicionales. En países como Argentina y Brasil, el volumen de transacciones con estos activos digitales ya supera la media internacional, consolidándose como un puente efectivo hacia el ahorro y la operatividad en moneda dura.
En contextos económicos marcados por la volatilidad de las divisas locales, las monedas digitales que mantienen paridad con el dólar funcionan como una alternativa directa para ciudadanos y empresas. Alejandro Estrin, country manager de Kast, señaló que estos activos se están transformando en una forma concreta de operar en dólares, tanto para ahorrar como para mover capital entre distintas jurisdicciones.
En Brasil, las autoridades del banco central han indicado que cerca del 90% de los flujos vinculados a activos digitales están asociados a monedas estables, especialmente en operaciones de pagos y compras internacionales. Por su parte, Argentina muestra un patrón de adopción masiva donde se estima que entre el 18% y el 20% de los adultos utiliza este tipo de moneda digital, representando el 61,8% del volumen total transaccionado en el país.
Uno de los factores determinantes de este crecimiento es la simplificación de los envíos de dinero. Al ejecutarse directamente sobre redes de contabilidad distribuida, estas operaciones prescinden de los intermediarios bancarios y sus restricciones horarias. Según datos del Banco Mundial correspondientes al primer trimestre de 2025, el costo de enviar remesas por vías tradicionales promediaba el 6,49%, con picos que superaban el 14%.
Frente a ese escenario, la tecnología subyacente de las monedas estables introduce una lógica de validación en tiempo real. Estrin sostuvo que, aunque no siempre resultan más económicas en términos nominales, la eliminación de intermediarios permite que el dinero se mueva de forma directa y transparente.
Las monedas estables también cumplen un rol fundamental como puerta de entrada al ecosistema de Bitcoin. Durante el año 2024, estos instrumentos explicaron el 39% de las compras de activos digitales en América Latina, lo que indica que una mayoría de usuarios inicia su trayectoria en el sector a través de activos vinculados al dólar antes de explorar otras opciones del mercado.
El desarrollo futuro de esta tecnología en la región dependerá de la capacidad de las plataformas para reducir la complejidad técnica. En la medida en que las interfaces logren ocultar los procesos de red para el usuario final, estos activos se posicionarán como una capa esencial del sistema financiero, ofreciendo una alternativa global y accesible para la demanda de dólares en mercados con restricciones cambiarias.














