El debate sobre las criptomonedas en República Dominicana suele girar en torno al precio, pero los datos de un nuevo estudio apuntan a algo más profundo. Casi ocho de cada diez personas encuestadas en Santo Domingo han oído hablar de criptomonedas. Sin embargo, apenas una de cada siete ha hecho una transacción. Entre el conocimiento y la acción se abre una brecha que define el momento actual del mercado cripto dominicano.

Las criptomonedas dejaron de ser un tema desconocido en República Dominicana. La palabra circula en cafeterías, oficinas y aulas universitarias; Bitcoin se reconoce casi de forma unánime. Pero un nuevo estudio sobre conocimiento y percepción de los activos digitales deja claro que familiarizarse con el nombre no es lo mismo que usar la tecnología. Y ahí está, precisamente, el desafío.
El estudio, realizado por la firma de investigación Lupa Research, recogió 250 entrevistas efectivas cara a cara en Santo Domingo, entre adultos con nivel educativo universitario como mínimo. Sus resultados dibujan un mercado donde la conciencia es alta, la participación es baja y la confianza todavía está en construcción.
Un estudio para medir qué saben —y qué sienten— los dominicanos
La investigación se aplicó mediante metodología cuantitativa, con encuestas presenciales en formato CAPI (entrevista asistida por computadora) en centros de alto tráfico de la capital. La muestra estuvo prácticamente equilibrada por género (50,2% mujeres y 49,8% hombres) y marcadamente joven: el 46,3% tenía entre 18 y 24 años, el 35,5% entre 25 y 34, y el 18,1% entre 35 y 40. Seis de cada diez declararon ingresos por encima de los RD$36,000.
(Las limitaciones metodológicas del estudio se detallan al final del artículo.)
Tres datos que llaman la atención
Antes de entrar en el detalle, conviene quedarse con tres cifras que resumen el momento del mercado cripto dominicano:
- 78% conoce las criptomonedas. La conciencia ya no es el problema: el mensaje llegó y Bitcoin es un nombre familiar para la gran mayoría.
- 14% las ha utilizado. El salto del conocimiento a la acción es la verdadera frontera. Entre lo que se sabe y lo que se hace hay una distancia de más de 60 puntos.
- 52% quisiera poder pagar con ellas. Existe una demanda concreta de uso cotidiano que hoy choca con la falta de comercios que acepten estos pagos.
Leídas juntas, estas tres cifras cuentan toda la historia: hay interés, pero todavía no hay puente entre la curiosidad y el uso real.
Casi 8 de cada 10 ya han oído hablar de criptomonedas
El primer gran hallazgo es contundente: el 78% de los encuestados ha escuchado hablar de criptomonedas. Dentro de ese universo, Bitcoin es la gran protagonista, reconocida por el 89,8% de quienes conocen el sector, muy por delante de Ethereum (22,1%), Dogecoin (12,4%), Shiba (11,9%) y Solana (9,3%).
El estudio detecta además dos patrones claros: los hombres declaran mayor conocimiento que las mujeres, y mientras más joven es la persona, más afirma conocer sobre el tema. Es una señal generacional que se repetirá a lo largo de toda la investigación.

Reconocer el nombre no es entender la tecnología
El alto reconocimiento de las criptomonedas en República Dominicana convive con un conocimiento superficial. Más de la mitad de las personas consultadas se declara poco o nada familiarizada con el funcionamiento real de las criptomonedas: saben que existen, han oído los nombres, pero no comprenden cómo operan ni qué las respalda. El reconocimiento de marca corre por delante de la comprensión técnica.
Esa distancia entre oír hablar de algo y entenderlo es clave para leer el resto del estudio, porque ayuda a explicar por qué tantas personas que conocen el tema todavía no han dado el paso de usarlo.
Solo una de cada siete ha hecho una transacción
Aunque casi el 79% ha oído hablar de criptomonedas, apenas el 14,2% afirma haber realizado alguna transacción. La diferencia entre ambas cifras es la verdadera historia del estudio: una brecha de adopción amplia y persistente entre el saber y el hacer.
Las razones que asoman detrás de esa brecha son reconocibles: desconfianza, pocos comercios donde usarlas, una percepción de complejidad técnica y la ausencia de un marco legal claro que dé seguridad a quien quiere empezar. No es falta de interés; es falta de puentes entre la curiosidad y el uso cotidiano.
Para qué las usan: la inversión por delante del pago
Entre quienes sí participan, el uso predominante es la inversión: la mayoría se acerca a los criptoactivos buscando revalorización, no como medio de pago habitual. Las criptomonedas se perciben, ante todo, como un activo financiero.
Ahí aparece una de las paradojas más reveladoras del estudio: la inversión es el uso número uno y, al mismo tiempo, cerca del 39% considera que las criptomonedas son nada seguras. Conviven el apetito por el potencial de ganancia y una desconfianza de fondo. Es una relación ambivalente, más emocional que técnica, y explica por qué el entusiasmo no termina de traducirse en adopción masiva.

Interés en pagar con cripto: la puerta de entrada al día a día
El 52,3% expresa interés en poder pagar con criptomonedas en comercios. Es una señal importante: marca el posible salto del activo especulativo al medio de pago cotidiano. Para que ese interés se convierta en uso real hacen falta tres cosas: puntos de venta que las acepten, billeteras sencillas y comercios dispuestos a sumarse. Quien quiera empezar puede revisar primero cómo dar los primeros pasos para comprar Bitcoin de forma segura.
Remesas: el uso con más potencial desaprovechado
Solo el 6,3% asocia las criptomonedas con el envío o la recepción de remesas. Es una cifra llamativamente baja en un país donde las remesas representan una porción decisiva de los ingresos de millones de hogares. Tecnologías como las stablecoins podrían reducir costos y tiempos frente a los canales tradicionales, y sin embargo el público todavía no conecta ambos mundos. Es, quizás, la oportunidad más concreta y peor aprovechada del ecosistema dominicano, como exploramos en nuestro análisis sobre stablecoins y el futuro de las remesas.
El futuro de las criptomonedas en República Dominicana: intención y regulación
El estudio también mira hacia adelante: el 42,8% declara intención de invertir en criptomonedas en el futuro, y el 51,9% apoya que el mercado se formalice y regule. Lejos de la imagen de un público que rechaza la supervisión, la mayoría pide reglas claras como condición para participar con confianza. Esa cautela ha caracterizado también al Banco Central de la República Dominicana, que ha advertido de forma reiterada sobre los riesgos de los activos virtuales. Esa demanda de certidumbre conecta directamente con el debate sobre una Ley de Activos Digitales en República Dominicana.
Dónde se compran y operan en el país
El ecosistema de las criptomonedas en República Dominicana ya cuenta con actores locales que facilitan el acceso. BitcoinRD, por ejemplo, figura entre los exchanges con presencia en el país y ha ampliado su oferta hacia productos como las acciones tokenizadas, que permiten exposición a mercados internacionales desde montos pequeños. Más allá de cualquier plataforma puntual, lo relevante es que la infraestructura de entrada existe y crece, un ingrediente necesario para que la República Dominicana avance como hub de economía digital.
Una nota metodológica necesaria
Conviene leer estas cifras con su contexto. La muestra del estudio corresponde a población mayoritariamente universitaria de Santo Domingo y no representa al conjunto del país. Ese perfil tiende a mostrar mayor conocimiento y acceso que la media nacional, de modo que los porcentajes de adopción para toda la República Dominicana podrían ser incluso más bajos. Tomamos los datos como una fotografía valiosa de un segmento clave —jóvenes urbanos con educación superior—, no como un censo nacional.
Conclusión: conocer no es adoptar

El retrato que dejan los datos es el de un país curioso pero prudente. La brecha entre el casi 79% que conoce y el 14% que usa no es un fracaso: es una hoja de ruta. Señala dónde están los obstáculos —comprensión, confianza, infraestructura y reglas— y, por lo tanto, dónde están las oportunidades para que las criptomonedas en República Dominicana pasen del conocimiento al uso.
Este artículo tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera. Invertir en criptoactivos conlleva riesgos, incluida la posible pérdida total del capital.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos dominicanos conocen las criptomonedas?
Según el estudio, cerca del 78,7% de las personas encuestadas en Santo Domingo había oído hablar de criptomonedas.
¿Cuántos las han usado realmente?
Solo el 14,2% afirma haber hecho alguna transacción, lo que revela una amplia brecha entre el conocimiento y la adopción.
¿Para qué las usan principalmente?
El uso predominante es la inversión. Además, el 52,3% expresa interés en poder pagar con criptomonedas en comercios.
¿Hay apetito por regularlas?
Sí. El 51,9% apoya que el mercado se formalice y regule, y el 42,8% declara intención de invertir en el futuro.
¿Estos datos representan a todo el país?
No. La muestra es población mayoritariamente universitaria de Santo Domingo, por lo que no debe leerse como un retrato de toda la República Dominicana.


