El Banco Central de Brasil anunció la creación de un nuevo marco normativo para los activos digitales, que entrará en vigencia en febrero de 2026. A partir de esa fecha, todas las empresas que operen con monedas digitales deberán contar con una autorización formal del organismo para continuar en el mercado.
La medida tiene como objetivo ordenar el sector, incrementar la supervisión y aplicar estándares comparables a los del sistema financiero tradicional.
El marco regulatorio alcanzará a exchanges, corredores, custodios y emisores de stablecoins, los cuales estarán obligados a implementar políticas de control interno, protocolos de ciberseguridad y mecanismos de protección al cliente. Las compañías que no obtengan la aprobación oficial tendrán un plazo hasta noviembre de 2026 para cesar sus operaciones en el país.
Según explicó Gilneu Vivan, director de regulación del Banco Central, la iniciativa busca “proteger a los usuarios comunes y prevenir delitos financieros como el lavado de dinero y el fraude”.
El funcionario destacó que el crecimiento sostenido del mercado de activos digitales en Brasil, que habría movilizado cerca de 319.000 millones de dólares entre 2024 y 2025, hizo necesario establecer un marco legal más sólido que garantice transparencia y estabilidad.
Una de las principales novedades es el tratamiento que recibirán las transacciones con stablecoins, las cuales pasarán a considerarse operaciones de cambio internacional. En consecuencia, toda compra, venta o transferencia transfronteriza con estos activos quedará sujeta a supervisión directa del Banco Central. Además, los movimientos realizados en plataformas no autorizadas tendrán un límite máximo de 100.000 dólares por operación.
El nuevo marco también introduce reglas que obligan a las empresas a mantener los fondos de los clientes separados del capital propio de la compañía, una práctica común en la banca tradicional que busca resguardar los depósitos en caso de insolvencia o malversación. Con esta disposición, las autoridades brasileñas pretenden reforzar la protección del inversor minorista y evitar riesgos sistémicos en el ecosistema digital.
En paralelo, el Congreso Nacional debate el denominado Plan RESBit, una propuesta que contempla destinar unos 19.000 millones de dólares a la compra de bitcoins para integrarlos a las reservas nacionales. De aprobarse, Brasil se convertiría en una de las primeras economías de gran tamaño en incorporar a Bitcoin como un activo estratégico de su Tesoro.
Con este nuevo marco regulatorio, Brasil aspira a consolidarse como un referente regional en innovación financiera y adopción tecnológica, manteniendo al mismo tiempo un equilibrio entre el desarrollo del sector y la estabilidad del sistema económico.














